jueves, 24 de julio de 2025

El principio del final

De nuevo otra vez un julio kafkiano, de aquellos que hacen preguntarte qué nuevas y antiguas cosas has hecho mal, y de aquellas horas que te hacen pensar sobre la trampa del amor. 

En sus tiempos, Kafka escribía unas cartas a Milena expresando su deseo de que ella fuera parte de su vida, con esa característica del amor tóxico propia de la época del Romanticismo: “Do not answer me under any circumstances… But I wait for your answers.” Con esas palabras, querido Kafka, estabas dentro del juego de la dependencia.

Las cartas pasaron a mejor vida, actualmente es la música quien mejor representa ese ideal romántico que sostiene que el sufrimiento personal de una persona es rentable si el amor está de por medio, ese: <<Sin ti yo no soy nada>>,  <<Me quiero morir, sin ver tristeza en tu sonrisa de niña. Dependo de ti, si estás mal puede que nunca sonría>>, <<Cuando me siento herido, me subes a un tejado y ahí, la vida es menos puta si estás a mi lado>> refleja esa idea de absoluta dependencia, de la cual tu existencia se reduce a la otra persona. 

Cuando estamos tristes, nos sumergimos aún más mediante la música, ya que es capaz de llegar directamente a nuestro sistema límbico (la parte del cerebro encargada de las emociones) sin pasar por el neocórtex (la zona de nuestra racionalidad). 

Esa tristeza, sin embargo, puede ser la punta del iceberg de un problema mayor: el vacío emocional o la fobia social derivada de este último. 

Tales síntomas como falta de claridad mental, cansancio extremo y, en ocasiones, pasotismo no es más que el resultado de haberlo dado todo, del descanso que el cerebro pide a gritos tras el abandono de parte de tu alma, ser y tu singularidad que ha sucumbido ante varios golpes de la vida o personas equivocadas. 

Existen varias formas de ver cómo has llegado hasta ahí. A nivel psicológico, la más simple es el refuerzo alterno donde la recompensa (un estímulo de la otra persona) se produce de manera intermitente lo que hace que tu mente esté a la espera, es decir, constantemente con una expectativa de algo que no llegará o vendrá tarde. Esto impacta del tal forma en el cerebro como la dopamina generada por los cigarrillos o las máquinas tragaperras: una vez dentro o sales por tu cuenta, o sales tras haber perdido gran parte de ti mismo. 

BF Skinner lo llamó condicionamiento operante, el controversial Pavlov por su parte refuerzo positivo (muchos perros dieron cuenta de ello, tristemente) y el más inverosímil, llamado Carl Jung, se inventó una teoría del destino llamada Sincronicidad para seguir dando ánimos a saltar a quienes ya no tienen alas. 

Las redes sociales no han dejado solo que impulsar esa adición: likes, comentarios, mensajes… todos los medios para hacer buena la auto validación, comparación de vidas con otros y el espionaje ajeno. De este último subyace un gran mal de hoy en día: los celos. ¿Quién no ha visto cómo personas retransmiten su felicidad por redes, pero tras las cámaras es todo lo contrario?

En la serie Gambito de Dama, se mostraba la vida como un eterno tablero de ajedrez: cada movimiento te sitúa más cerca del final pero a su vez te deja expuesto a perder ese avance. Genera tristeza comprobar (a veces sin quererlo) que para avanzar en el tablero del amor, o relaciones en general, la pieza de ajedrez más efectiva es utilizar el refuerzo alterno a tu favor. ¿Están las relaciones más prósperas basadas en este frío y calculador movimiento? 

He aquí la fuerza de tus ideales para no dejarte arrastrar por la marea llamada “es lo que todo el mundo hace” y luchar por lo que realmente crees que es lo correcto y te hará feliz, aquello que toda esta niebla mental intenta esconderte. 

La expresión “te quiero” ha sido moldeada por los años: al principio, “eres mi persona favorita” era lo más, luego, tras golpes, “te quiero, fríamente” (por la unidad del raciocinio y las emociones, suena como unir ambas partes del amor: las medias naranjas, Sol y Luna unidos) y ahora la frase: “te dejaría pasar a mi sistema límbico” suena más que una declaración. 

Aunque todo el mundo parezca estar al revés y tú el que está cabeza abajo, la verdad es que nadie quiere una partida de ajedrez eterna, un yo que nunca mostrar, un chiste malo que guardar, un defecto que ocultar, y sí un abrazo que deshile tus sentimientos, una caricia que te haga sentir y la emoción indescriptible de entrelazar manos. 

Si has aguantado hasta aquí, mi más sincera enhorabuena (o pésame). Has podido ver la ideas que un falso psicólogo de barra de bar tiene. Las ideas que una tarde de domingo fría de inverno empezaron a fraguarse al ver a esta adorable pareja de la imagen, la cual no pude evitar fotografiar. 

Si el final es esto, todo principio y desarrollo valdrá la pena. Como diría Mariano en lhdp: “somos unos putos kamikazes Paco, que le vamos a hacer” 














sábado, 18 de noviembre de 2017

La Nada

                                                                 La Nada



"Sentimiento" dice la RAE que significa "Hecho o afecto de sentir o sentirse."
Que facilidad de palabras para algo que engloba a tanto y a tantos, el "sentir" no es más que darte cuenta que los acontecimientos,personas pueden llegar a afectarte tanto, de modo que cambien por completo tu vida tal y como la entendías antes y es que antes ese verbo solo lo veías en esas películas ñoñas que te dan más ganas de vomitar cada vez que hablan de ellas.

Pero te tocó a ti amigo. Sí a ti. Tú que te mofadas de aquellas personas que lo sufrían de distintos modos (familia, social, amor), de amigos y amigas que te venían a contarte sus problemas y tú al darlos consejos exclamabas : "¡Bah si no es para tanto ya verás, en un tiempo se pasará!" (con una sonrisa de gilipollas que delataba que te importaba una puñetera mierda lo que te estaban contando).

Ahora te ves diferente. Las cosas te afectan más de lo normal : cada gesto te incomoda, nadie responde como tú quieres,cuando te cuentan sus problemas la gente te quedas pensando si ellos supieran como estás se quedarían como tontos, no ves final a esto y los días simplemente pasan sin un objetivo o meta más que intentar dormir sin pensar en aquello que deseas o que ya no tienes, quieres que alguien sepa realmente cómo estás pero a la vez te aíslas para que no sea así y cuando alguien te pregunta "¿Qué te pasa?" Empiezas respondiendo algo pero piensas que no merece la pena contar nada porque después de todo, nadie te comprende ya.

Las personas no cambian, las cambian. Aquellas personas que vivían sin más disfrutando y que no las afectaba nada hasta que llega el día, o más bien esa persona. Esa persona que te hace sentir bien a la que cuentas las cosas y ves una respuesta que no sean las gilipolleces que sueltan todos, esa persona que responde a todo lo bueno de ti y te hace mejor, que te hace creer que puede "salvarte" a ti y te hace pensar : no estoy sólo en este mundo, hay alguien tan raro como yo.

Y ya cuando te enganchas nada volverá a ser como antes para bien o para mal, pero tú en el fondo sabes que para mal porque nada te hace pensar que durará eternamente. ¿Y qué pasa cuando te enganchas a esa persona? Pues que cuando la contaminan el resto de gente común, tú quedas atrás. Oasis en unas de sus mejores canciones (Champagne Supernova) dice : How many special people change?. Y es que es así, todos cambian y por ello te hacen cambiar porque ya nada es lo mismo.

Lo obvio es olvidar, los has hecho muchas veces y te sientes un maldito crack por la facilidad que tenías pero tu cabeza no te deja, mirar a ese lugar o lugares no te deja, escuchar esa canción no te deja,recordar momentos no te deja hacerlo. El whisky, salir de fiesta, dejar pasar el tiempo ya no sirve.

Piensas que haces bien, olvidar es lo mejor para ti pero pararás después por quererlo hacer, porque en el fondo no sabes si es lo que quieres. Sigues conservando en la mente a aquella persona que la querías, tal y como era, aquella que no disimulaba ser algo y aquella que esa gente molona guay impresionante diferente y común nunca sabrá quien es, aquella que añoras.

Todo esto es un maldito círculo que acaba y vuelve a empezar todo el rato en tu mente. Pero algo tienes claro y es que ya no sientes nada, estás completamente vacío por dentro, no hay nada.

domingo, 30 de julio de 2017

Mi Luz.

                             Mi Luz.


Conozco una luz hecha persona, una tan radiante
que brilla por sí sola, cuyo núcleo
empieza en esa mirada intimidante
 así salida de un sueño de Morfeo.

Esos ojos te harán fluir
como si todos tus miedos se fueran a derruir
haciendo a tu oxidado corazón sentir
y a tu orgullo rendir.

Su luz se quiere debilitar
porque todos la anhelan a rabiar
sufro tanto por no poder ayudar
que mi vida a cambio daría sin dudar.

Su oscuridad envuelve rápido
pero ignora que, como la Luna
ella siempre ilumina la noche.

Y en su deseo de desaparecer
me quedo justo delante de ella
diciendo palabras para su amanecer:
“Eres Luz, nadie puede hacerte sombra”.